jueves, 5 de marzo de 2015

RLCCh Febrero: INVITAR SIN COMPLICACIONES, de Martita Serani.

El mes pasado instauré una nueva sección en el blog llamada Revisión de Libros de Cocina Chilenos (RLCCh), en la que revisaré mensualmente un libro de cocina escrito por algún chileno, con la esperanza de que pueda servir de orientación para alguien que esté buscando comprar un libro de este tipo.



Pues bien, en Enero revisé el libro de Carpentier, "Cocina de Barrio". El libro de Febrero es "Invitar sin Complicaciones" de Martita Serani

(Ya sé que estamos en Marzo ya, pero me atrasé porque estaba salvando al mundo)



La verdad es que yo no cachaba mucho a Martita Serani. Sabía que a veces escribía las recetas para la revista YA, y la verdad, nunca me han gustado mucho esas recetas por ser tan re cortas y poco explicativas. Así, elegí este libro sin demasiada esperanza. Además, pesaba sobre mí el bizarro prejuicio que tengo hacia todas las personas que se llaman o hacen llamar con nombres en diminutivo (“Martita”, “Carlita”, “Rosita”… ).  

Aaaaaah… gran sorpresa que me lleve…

Antes de partir con la revisión, haré las mismas dos prevenciones que hice en el primer RLCCh:

Disclaimer de modestia: a pesar de que creo saber de libros de cocina, finalmente es todo una cosa de gustos. Yo hablaré desde mi perspectiva de amateur adepta a estos libros, y es por lo tanto, sólo una humilde opinión, brothers.

Segunda prevención: escribo mucho. Tengo serios problemas para sintetizar mis pensamientos. No espero que desee leer este mamotreto entero, de modo que le indico altiro que lo fundamental está en la sección “Datos Básicos” y “Conclusión”. Lo otro (sección "En detalle"), se lo puede saltar. No me ofenderé.

Bien. Dicho lo anterior, procedo:

Datos básicos

Título: INVITAR SIN COMPLICACIONES
Editorial: El Mercurio Aguilar
Año de publicación: 2014
Formato: tamaño mediano, tapa blanda, alrededor de 270 páginas
Valor: me lo regaló mi buena madre, pero según la página de la Feria Chilena del Libro, cuesta 18.000 en librerías y 17.100 por internetss.
Tipo de comida: dulce y salado.
Tipo de cocina: cocina para invitar gente a la casa, sencilla y no pretenciosa.
Cantidad de recetas: 96
Fotos: de todas las recetas, a color.
Extras: tiene índice por ingredientes.

En detalle

Bendita introducción
De afuerita, el libro no crea demasiadas expectativas y parece un libro medio simplón. Pero apenas uno se adentra en las primera páginas, comienze a relucir una joyita.

De partida, hay una introducción lata. Como mencionaba en la RLCCh anterior, yo AMO las introducciones en los libros de cocina. Considero que sientan el tono del libro, que nos permiten ver la forma en que el autor entiende la cocina, que nos explican a quién se quiere llegar con el libro, y en general, iluminan el entendimiento de las recetas que le siguen.

Todo esto es justamente lo que hace Martita. En su introducción nos explica de dónde nace el libro y a donde apunta. Así descubrimos su noble intención: simplificar la tarea de invitar a comer a la casa. La idea que subyace este libro es, entonces, la bellísima noción de compartir a través la comida. Esta idea se complementa con otros principios presentes a través de las recetas, tales como: cocina fácil y sin demasiadas complicaciones - sin pretensiones moleculares ni posmodernistas - ; cocina moderna – sin ese empaquetamiento de antaño, cosas frescas, influencias de otras gastronomías del mundo -; y cocina sana. Y ojo, que respecto a este último principio cabe destacar que el enfoque de Serani no es ese extremismo nutricional de muchos – ese en que la dieta consiste en lechuga, chia y pechuga de pollo- sino que entiende el comer sano en el sentido de comer cosas frescas, evitando los excesos y armónicamente. Así, la autora indica “si bien  no todas las preparaciones de este libro son necesariamente livianas, he tratado de eliminar aquellas con exceso de azúcar, mantequilla y crema”.




Orden de las recetas
El libro está ordenado en capítulos de tipo de plato, creados “con la idea de simplificar la tarea para que todos puedan convidar sin miedo”. Y, oh, cuán bien se logra esta tarea.

Hay 6 capítulos, cada uno referente a un tipo de plato. Así, están:
  • Para Comenzar
  • Sopas
  • Platos Principales
  • Acompañamientos
  • Dulce Final
  • Al Amanecer

Algunos de estos capítulos se dividen en subcategorías. Por ejemplo, el capítulo “Platos Principales” se subdivide en Carne, Aves, Pescados, Pescados, Pastas, Guisos. Todo de una claridad prístina. Si uno quisiera encontrar una receta en particular en el libro, la tarea sería fácil, pues el orden es de todo sentido común.


Bien jugado ahí, Martita.

Recetas ricas
Pero no sólo es el orden de las recetas lo que destaca, sino que su contenido brilla también. La comida que presenta Martita es rica, fresca y adaptada al paladar chileno, a pesar de haber varias influencias de otras cocinas. Son recetas genuinamente perfectas para cocinar cuando se invita gente a la casa.

Especialmente las recetas saladas, son un lujo. Vale comentar en este punto que, usualmente cuando me compro libros de cocina los hojeo por meses y meses antes de hacer una receta, pero con éste, genuinamente no me pude resistir y empecé a cocinar altiro. Probé por ejemplo el tártaro de dos salmones (delicioso, increíble toque que la mostaza), el strudel de champiñones y queso de cabra (una belleza, casi lloré de la alegría al sacarlo del horno) y la punta de ganso Iker.


Las recetas dulces no son malas, pero no son de mi gusto. Son súper caseras y sencillitas, pero de esas que evocan calor de casa. Una pequeña crítica sí: hay excesivas recetas con manjar (manjarate, panacotta de manjar, bomba helada de manjar, flan de manjar, cheesecake de manjar...). Y ya OK, yo entiendo la sacralización del manjar que existe en nuestro país, pero encuentro que se abuso del recurso. 


Prosa deliciosa
Uno de los puntos más relevantes en mi prisma al momento de analizar un libro de cocina, es la escritura. En este caso, mis estándares han sido gratamente satisfechos por “Invitar sin Complicaciones”.

De partida, la introducción, de la que ya hablaba. Genial, cercana, clarificadora.

Luego, casi todas las recetas cuentan con unas pequeñas líneas introductorias, que, oh Jesús, ¡cuánto se agradecen! Cada una de ellas nos cuenta la apreciación de la autora de la receta, quizás una breve historia/anécdota y a veces se refiere a algún ingrediente en particular. Por ejemplo, en la receta del picante de camarones indica la autora: “El guiso ideal para los grandes almuerzos veraniegos o para una comida contundente. He simplificado muchísimo los pasos con respecto al original que me enseñó un profesor de cocina peruano. Aquí, un delicioso y  simple guiso a la altura de los más grandes paladares. Servir con arroz blanco". Qué agrado.

En las recetas mismas, Martita también lo hace bien. Los ingredientes en términos claros y adaptados al vocabulario chileno, haciendo clarificaciones cuando corresponde. Así por ejemplo, en la receta de cebollas acarameladas uno de los ingredientes es cebolla escabechera, donde la autora incluye un aclarador paréntesis donde ilumina: “no confundir con cebolla perla. Es más pequeña que la normal y se vende en mallas en los grandes supermercados)”. Ah, Jesús, cuánta utilidad.


El desarrollo de las instrucciones de las recetas es claro también. Una notable virtud es que al momento de cocinar las recetas, no solo entrega la cantidad de tiempo, sino que describe cómo podemos determinar cuando la receta en cuestión está lista. Por ejemplo, en el Turrón de Chocolate Peruano, se lee “hornear los bizcochos por 20 minutos aproximadamente. Estarán listos cuando estén firmes al tacto pero no totalmente duros; deben quedar ligeramente húmedos.” 

Bonito y cercano
Finalmente, el libro cuenta con  fotos de todas las recetas. Ninguna de ella es artística ni pretenciosa, sino relajada y agradable a la vista. Son las fotos perfectas para el propósito del libro: hacer las recetas accesibles y demostrar que se puede invitar a comer sin complicaciones.



Conclusión

"Invitar sin complicaciones" es una joyita para todo quien disfrute cocinar e invitar gente a su casa a comer.

Es un libro cercano, terriblemente amigable, que presenta pura comida rica, fresca y fácil. No se requiere ninguuna habilidad previa ni utensilio bizarro para poder profitar de este libro. Lo único necesario es la intención de reunir a los queridos en torno a un buen plato de comida.

Lo forever banco. Le doy mil estrellitas.




miércoles, 25 de febrero de 2015

Cobbler de Duraznos

Prosigo con las recetas con duraznos, pues los duraznos son una de mis frutas preferidas en la vida. Junto con el maracuyá. Y con las frambuesas. Y con el chocolate.


La receta de hoy es un Cobbler de Durazno.



¿Que qué es un cobbler? Un cobbler es un postre típicamente gringo y británico, que consiste, en términos generales, en fruta cocida cubierta con algún tipo de masa. Existen varios subtipos de cobblers, como los crumbles, los crips, los slumps, etc. Pero en lo fundamental es fruta cubierta con masa, horneado. No hace falta adentrarse más allá en la discusión técnica.




Pues bien, este cobbler consiste en un relleno de duraznos, delicioso. Los duraznos se pelan y se pican, y luego se cubren con una mezcla de azúcar, especias y maicena. La cosa es que en el horno, los duraznos se vuelven tiernos y blanditos, y empiezan a botar sus jugos, los cuales se mezclan con el azúcar y el sabor cálido de las especies, y se espesan, merced a la maicena,  para crear una suntuosa salsa maravillosa.



La parte de arriba consiste en una masa sencillita, hecha de harina, canela,  azúcar normal  y azúcar morena, polvos de hornear, mantequilla y agua. Ésta se cucharea por sobre los duraznos crudos y en el horno se esparce y crece. Queda ligeramente crujiente por fuera, y esponjosa por dentro, y es el complemento perfecto para los duraznos suaves del interior.



Se sirve caliente o tibio, lo que es una excusa perfecta para servirlo con una bocha de helado de vainilla. El helado se derrite con el calor del cobbler, y se entremezcla todo en gloria plena.

Delicioso, en verdá. Fue básicamente mi alimento principal durante dos días en los que me quedé abandonada en mi casa.




Cobbler de Duraznos


Receta adaptada de: Allrecipes

Rinde: 1 fuente de alrededor 1 litro, que sirve a al menos 6 porciones generosas, y hasta 10 porciones moderadas

Para el relleno:

8 duraznos grandes (priscos o conserveros)
Jugo de 1 limón, recién exprimido
¼ taza de azúcar corriente
¼ taza de azúcar morena
½ cucharadita de canela
¼ cuchradita de nuez moscada
2 cucharaditas de maicena

Para la cobertura:

1 taza de harina
¼ taza de azúcar corriente
¼ taza de azúcar morena
1 cucharadita de polvos de hornear
1 cucharadita de sal
90 gramos de mantequilla fría, en pedazos pequeños
¼ taza de agua hirviendo

Hacer el relleno: partir por pelar los duraznos. Picarlos en tajadas grandes y relativamente uniformes. Mientras se van picando, ir agregando el jugo de limón para evitar que se oxiden.
En un bowl pequeño, mezclar las azúcares, las especies y la maicena. Agregar a los duraznos picados y mezclar bien, de forma de que todos los duraznos queden uniformemente cubiertos.

Poner el relleno en una fuente para el horno con capacidad para 1 litro.

Para hacer la cobertura: mezclar la harina, las azúcares, el polvo de hornear y la sal. Incorporar la mantequilla con los dedos, intentando de que la mantequilla se incorpore a la harina. La mezcla debe quedar con pedacitos más grandes y otros más pequeños de mantequilla. Agregar el agua hirviendo y mezclar rápidamente. Debiera quedar una mezcla relativamente blanda.

Con una cuchara, poner porciones de la masa sobre los duraznos en la fuente. Esparcir con la parte de atrás de la misma cuchara.

Hornear en un horno precalentado a 200ºC, por alrededor de 30-40 minutos, o hasta que la cubierta esté dorada, y por los bordes borbotee el relleno de duraznos.


lunes, 16 de febrero de 2015

Durazno Melba, el mejor postre de la temporada

La receta de hoy es un postre que es poesía, amigos míos, ¡POESÍA!

Es una oda al Verano y a su esplendorosa fruta.

Es loa, verso y alabanza estival.

Aaaaah, con suma dicha les presento al sublime:
Durazno Melba.


miércoles, 11 de febrero de 2015

Torta 3 leches de maracuyá.

A través de mi vida he aprendido muchas cosas, todas las cuales se pueden sintetizar en dos grandes principios que iluminan mi actuar cotidiano: 1. No matarás ni volverás a tomar terremotos, y 2. Cualquier cosa se vuelve automáticamente mejor con maracuyá.

Del primer axioma no hablaré, pues es una conversación que se puede volver demasiado gráfica demasiado pronto; pero sí me referiré a la segunda máxima: el maracuyá mejora todo lo habido y por haber. Lo que es malo, lo hace bueno. Y lo que es bueno, lo hace muy bueno.

Caso en cuestión: la torta de tres leches.


domingo, 8 de febrero de 2015

Repudio a la Caja Fuud (de Enero)

Han escuchado de la caja Fuud? Ha salido en hartas revistas y en secciones de cocina de diarios y demases.
Bueno, yo la pedí, y he aquí mi experiencia:

Partiré por decir que la pedí por mera curiosidad gastronómica personal. Nunca tuve la intención de escribir acerca de ella por acá, pero mi decepción ha sido tanta que considero cívicamente correcto hacer una advertencia pública.

Segunda aclaración pertinente: sólo he pedido la caja de Enero. Quizás sólo ésta fue la mala, y quizás las otras sean magníficas, pero al menos en mi experiencia como consumidora, jamás jamás la volvería a pedir.



domingo, 1 de febrero de 2015

Final de MasterChef

En el post pasado hice una revisión del libro de Carpentier. Recientes hechos de la TV nacional me han hecho pensar que he sido demasiado dadivosa en mis palabras, y quisiera en este post rectificarlas:

Te odio Chris Carpentier.

Además:

Te odio Yann y Ennio. 

Y muy especialmente:

TE ODIO NAKASONE.

Esta final de MasterChef es una embestida al talento, a la pasión por la cocina. Cocinar no es una actividad meramente académica, Jesucristo.

Me encuentro devastada.

LARGA VIDA IGNACIO. LARGA VIDA.




viernes, 30 de enero de 2015

Revisión de Libros de Cocina Chilenos (RLCCh) Enero: EL BARRIO, de CHRIS CARPENTIER.

Estoy muy emocionada pues he decidido inaugurar una nueva sección del blog, llamada: Revisión de Libros de Cocina Chilenos (en adelante “RLCCh” – me encanta la institucionalidad de las siglas, lo siento). En esta sección, como podrán presumir, revisaré y escribiré mis comentarios acerca de libros de cocina chilenos.

Y tú, ¿a quién le has ganado para venir a dártelas de crítica?” – se preguntaran ustedes. A nadie, es cierto. Soy una simple estudiante que disfruta de cocinar en sus tiempos libres. Sin embargo, y justamente por mi gusto de cocinar, he adquirido muchos libros de cocina a lo largo de mi vida. Sobre todo de pastelería, aunque también algunos de cocina salada. Pero lo fundamental es que tengo muchos muchos. Miren, miren: