domingo, 13 de agosto de 2017

Receta magnífica: Cheesecake de Maracuyá

En estos días lúgubres y lluviosos, don son las opciones: entregarse a los dulces invernales y empezar a freír picarones, a preparar la chancaca, y a hervir agüita para el té. O bien, invocar los sabores estivales, y cocinar algo fresquito y reminiscente al verano, para olvidarse del frío y del cielo gris.

Opté -esta vez - por la segunda alternativa. Y es así como vengo en presentarles esta excelente receta: cheesecake de maracuyá.


Partiré por decir que esta receta es una pequeña joya: es de esas recetas fáciles, buenas, y que a todo el mundo gusta. Yo llegué a ella merced a una compañera de práctica, la cual llevó a un desayuno en la oficina, un cheesecake de maracuyá, el cual estaba delicioso y magnífico. Vía mensajes de audio de whatsapp, me mandó las indicaciones para hacerlo, y yo, modifiqué y condensé dichas instrucciones en la receta que encontrarán al final de este post.


El cheesecake está compuesto de tres partes. 


Primero, la base, que es una base de galletas, clásica en los cheesecake. Típicamente yo hago mis bases de cheesecake con galletas Gran Cereal, pero en esta receta se utilizan galletas de mantequilla o galletas maravilla. La verdad es que quedé felizmente sorprendida con el resultado: una base más liviana, más delgada y muy rica. La base se hornea previamente, de manera de asegurar que quede crocante.


La segunda capa consiste en el cheesecake propiamente tal. Es una receta de cheesecake clásica: queso Philadelphia, azúcar, huevos y un poco de crema. Como a mí me gusta que el cheesecake sea ligeramente ácido, reemplacé una parte de la crema por yogurt natural o crema ácida, pero si no tienen, pueden usar la cantidad completa de crema. Esta mezcla se vierte sobre la base, y se hornea a baño maría hasta que esté cuajado.


La tercera capa es donde reside el maracuyá, elixir de vida. Esta capa consiste en una mezcla de leche condensada y pulpa de maracuyá colada (esto es, sin las pepas). Esta mezcla de maracuyá y leche condensada es realmente de las mejores cosas del mundo. Yo ya era una gran fan de la combinación, y es, en efecto, el relleno de una de mis recetas preferidas en la vida: este pie de maracuyá. Esta crema se vierte sobre el cheesecake ya cocido, y se refrigera. Lo interesante es que la textura del cheesecake y la crema de maracuyá se aúnan entre sí, en un todo seductor, untuoso y cremoso.

Por último, se cubre el cheesecake ya listo con la pulpa de maracuyá restante, pepitas y todo. Resulta súper bello, como ven.


Aaaay, amigos, es realmente rico. Adicionalmente, no adolece de los vicios de los que, a mi juicio, típicamente sufren los cheesecakes que venden en hartas partes, como ser demasiado pesados, demasiado densos, demasiado dulces. Este cheesecake es liviano, fresquito y ácido. No es una bomba, sino pura dicha.



Muchas gracias a María Paz por compartirme esta receta.


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Cheesecake de Maracuyá

Rinde: un cheesecake redondo de 20 cms de diámetro; 12-15 porciones.

1 ½ paquetes de galletas de mantequilla o galletas de maravilla
60 gramos de mantequilla derretida

1 paquete de queso crema de tipo Philadelphia (226 gramos)
1/3 taza de azúcar
1 cucharadita de esencia de vainilla
2 huevos
¼ taza de crema
¼ taza de yogurt natural o crema ácida (reemplazable por crema)

1/2 tarro de leche condensada (alrededor de 200 gramos)
1 taza de pulpa de maracuyá


Primero: la base. En la procesadora molemos las galletitas hasta obtener un polvo fino. Agregamos la mantequilla y volvemos a procesar. Esto resulta en una consistencia similar al de arena húmeda.

Enmantequillar o rociar con spray antiadherente (tipo Crisco) un molde redonde de 20 cms de diámetro, con base desmontable.

Vertemos la mezcla sobre el molde, y con la ayuda de una taza, vamos compactándola en la base y a lo largo de los bordes del molde. Meter en el freezer.

Por mientras, precalentar el horno a 180ºC. Una vez que alcance dicha temperatura, sacamos el molde del freezer y horneamos por alrededor de 15 minutos, o hasta que la base esté ligeramente dorada. Retirar del horno y dejar enfriar.

Segundo: el cheesecake. En un bowl, con batidora eléctrica, batir el queso crema hasta que esté bien cremoso y suave. Agregamos la azúcar, y batir hasta que esté completamente incorporado. Agregar la vainilla y los huevos, uno a uno. Agregar la crema y el yogurt o crema ácida. Pasar una espátula a lo largo del bowl para asegurarse de que esté todo bien incorporado, y que no existan grumos de queso crema.

Hornear a baño maría. Poner a hervir alrededor de ½ litro de agua. Envolver el molde con la base con dos capas de papel aluminio, para evitar que ingrese agua al cheesecake. Poner el molde dentro de una fuente de horno grande. Verter el relleno de cheesecake sobre la base. Luego, poner el agua caliente en la fuente, y meter al horno. Hornear por alrededor de 40 minutos, o hasta que al sacudir ligeramente el molde, se note que está cuajado.

Retirar del horno en el baño maría. Va a salir ligeramente inflado, pero va a bajar a medida que se enfría. No sacar de la fuente on agua hasta que alcance temperatura ambiente. Esto evita que se formen grietas en el cheesecake.

Tercero. Hacer la crema de maracuyá. Comenzar por colar la pulpa de maracuyá, separando el jugo de las semillas. Mediar 1/2 taza de jugo de maracuyá.

Mezclar el jugo con la leche condensada. Verter esta mezcla sobre el cheesecake ya frío. Esparcir con una cuchara hasta que quede parejo. Meter el cheesecake al refrigerador por al menos 3 horas, pero idealmente una noche.

Antes de servir, cubrir con la pulpa remanente de maracuyá, incluyendo las semillas.

Desmoldar, servir. Morir de dicha.

lunes, 31 de julio de 2017

Bocaditos energéticos de cacao y frutos secos (y esto sí es saludable!)

Como nunca antes en este blog (lo más cercano es esto), hoy traigo una receta saludable. Nono, no me he transformado en un gurú de la vida sana y de la dieta hipocalórica, sino que la receta de hoy es auténticamente rica. Que sea saludable es solo un beneficio más.


Pues bien, quizás se habrán dado cuenta, que no es mi estilo esto de cocinar dulces saludables. Los postres, las tortas, los dulces y la pastelería, son placeres esporádicos en la vida. Naturalmente que uno no come puros dulces todos los días, sino que en ocasiones y momentos especiales. Por ello, cuando quiera que me embarco a preparar algún dulce, lo hago con toda liberalidad. Utilizo la cantidad de mantequilla que corresponda, sin culpas ni resquemores; espolvoreo con azúcar flor hasta dejar completamente nevadas las superficies de los queques; agrego chips de chocolate si mi alma lo desea. Pienso que la vida es muy corta como para andar endulzando con todo con estevia.


jueves, 13 de julio de 2017

Crema Volteada


En mi oficina, a un compañero se le ocurrió la magnífica idea de iniciar un turno dulce, en donde todos los miembros de la oficina nos turnamos para traer algo dulce el lunes de cada semana. No se imaginan como una política tan sencilla como ésta hace los comienzos de semana – normalmente aborrecibles y terribles - cien mil veces mejor.

sábado, 24 de junio de 2017

Rosquitas Chilenas

Éstas son rosquitas, rosquillas, roscas dulces, rosquitas chilenas, roscas fritas, o como deseen llamarlas. Son una delicia, y justo lo que nuestros cuerpecitos necesitan en un invierno tan brutalmente frío como el presente.

domingo, 18 de junio de 2017

Galletitas de Nueces de mi Abuela


El año pasado, como en Mayo, la casa de mi abuela se incendió. A Dios gracias, todos salieron ilesos, pero la casa se quemó entera, del piso al techo. Al día siguiente del siniestro fuimos a ver la casa, o más bien lo que quedaba de ella, y fue súper fuerte ver todo reducido a escombros.

viernes, 9 de junio de 2017

Tarta de Manjar y Coco


Había ya, con ocasión anterior, planteado mi amor por la patria vecina al este, Argentina. Esto, sumado a mi adicción de tipo aguda por Youtube, llevo inevitablemente a que descubriese el programa “Cocineros Argentinos”, que se transmite por la TV Pública Argentina, pero cuyas recetas están disponibles en Youtube.

Cocineros Argentinos es la fuente, pues, de la inspiración de la receta del día de hoy: tarta de dulce de leche y coco, que he chilenizado a “Tarta de Manjar y Coco”. Al parecer, allá la combinación de ambos ingredientes es súper clásica, y la verdad es que me sonaba muy rica, así es que me aventuré a probarla, y feliz estoy de haberlo hecho.

viernes, 3 de febrero de 2017

El Queque Más Simple

Las vacaciones son bacanes por muchos motivos. El principal, obviamente, poder descansar el cuerpo, la mente y el alma del trabajo y la rutina extenuante. Pero también por otros motivos, como el hecho de que las vacaciones nos permiten profitar de hábitos poco compatibles con el ajetreo de la vida cotidiana y la vorágine de la urbe, tales como dormir eternamente, almorzar tarde y con calma, tomar once, ver el reality hasta el final, etc. Qué agrado y dicha esas prácticas.

En efecto, escribo estas líneas desde el sur, donde paso algunos días junto a mi familia. Y la receta que vengo en compartir, es una receta relajada y sencilla, tal como lo es la vida cuando se está de vacaciones. Es un queque , humilde y delicioso, que resulta perfecto para compartir a media tarde junto a una taza de té humeante, en compañía de la familia y de los amigos, en la complacencia de ver las horas pasar lenta y distendidamente.


Este queque es una de mis recetas regalonas, de esas que vengo haciendo desde que tengo uso de memoria. Su fuente es el excelente y queridísimo Manual Práctico de Cocina de Pablo Huneeus, que está en mi casa desde antes de mi nacimiento. La he hecho tantos cientos de veces que me la sé de memoria.

La gracia de este queque es precisamente que no tiene mucha gracia. Es una preparación completamente despojada de toda pompa, de todo exceso. Es la sencillez máxima, y eso precisamente es su mayor valor.