viernes, 3 de febrero de 2017

El Queque Más Simple

Las vacaciones son bacanes por muchos motivos. El principal, obviamente, poder descansar el cuerpo, la mente y el alma del trabajo y la rutina extenuante. Pero también por otros motivos, como el hecho de que las vacaciones nos permiten profitar de hábitos poco compatibles con el ajetreo de la vida cotidiana y la vorágine de la urbe, tales como dormir eternamente, almorzar tarde y con calma, tomar once, ver el reality hasta el final, etc. Qué agrado y dicha esas prácticas.

En efecto, escribo estas líneas desde el sur, donde paso algunos días junto a mi familia. Y la receta que vengo en compartir, es una receta relajada y sencilla, tal como lo es la vida cuando se está de vacaciones. Es un queque , humilde y delicioso, que resulta perfecto para compartir a media tarde junto a una taza de té humeante, en compañía de la familia y de los amigos, en la complacencia de ver las horas pasar lenta y distendidamente.


Este queque es una de mis recetas regalonas, de esas que vengo haciendo desde que tengo uso de memoria. Su fuente es el excelente y queridísimo Manual Práctico de Cocina de Pablo Huneeus, que está en mi casa desde antes de mi nacimiento. La he hecho tantos cientos de veces que me la sé de memoria.

La gracia de este queque es precisamente que no tiene mucha gracia. Es una preparación completamente despojada de toda pompa, de todo exceso. Es la sencillez máxima, y eso precisamente es su mayor valor.


El queque es esponjoso y liviano, tierno y sabroso. La clave para su sabor son dos ingredientes: esencia de vainilla y ralladura de limón. Ninguno de los dos sabores es palpable de forma clara en el queque final, pero la combinación entrega un saborcito sutil que es súper reminiscente a la infancia, y a esas recetas que preparaban nuestras mamás y abuelas y que nos daban tanta calidez y alegría. 

Los ingredientes son pocos y sencillos. Se pueden comprar literalmente en cualquier almacén, en cualquier lugar de Chile, y son todos baratos. Además, la preparación es completamente infalible. No hay forma de echarla a perder. Un niño de 4 años la puede hacer sin problemas. 

Se puede hornear en cualquier molde (redondo, rectangular, de muffins, etc), y sea cual sea el horno, va a funcionar. Típico que cuando uno va a veranear, la casa o departamento tiene un horno raro, cuya temperatura uno no sabe regular. No se preocupen: este queque va a funcionarles igual.

Hay varias variaciones posibles. Mi preferida es hacerlo mármol: se divide, para ello, la mezcla en dos bowls, y se mezcla una parte con un par de cucharadas de cacao amargo. Otra variación que gustaba hacer mi madre era hacerlo de yogurt: para eso, se agrega la mitad de la leche y un yogurt natural, lo que resulta en un queque aún más tierno. Se pueden agregar nueces, o almendras, manzanas, o chips de chocolate. Se puede espolvorear en azúcar flor si se desea. De cualquier forma resultará y será delicioso.


Deseándoles a todos unas felices vacaciones, les dejo sin más la receta.

Queque Sencillísimo 


Rinde: 1 queque mediano, que puede ser horneado en diversos moldes (molde redondo de entre 20-22 cms de diámetro, molde rectangular, molde turbante, alrededor de 10 moldes de muffins, etc)

2 cucharadas de aceite de maravilla
1 taza de azúcar
1 huevo 
ralladura de 1 limón
1 cucharadita de esencia de vainilla
2 tazas de harina, sin polvos de hornear
1 1/2 de polvos de hornear
1 pizca de sal
1 taza de leche

Se precalienta el horno a 180ºC (horno medio). Se enmantequilla un molde, ya sea redondo, de turbante, cuadrado, o incluso muffins.

En un bowl mediano, mezclar el aceite con el azúcar. Agregar el huevo y mezclar hasta que esté bien incorporado. Agregar la ralladura del limón y la vainilla. Incorporar la harina, polvos y sal, y luego verter la leche. Mezclar apenas hasta que esté incorporado. No batir de más.

Verter la mezcla al molde preparado y meter al horno, por entre 15-20 minutos, dependiendo del molde que se use y del horno. Estará listo cuando esté dorado y al insertar un cuchillo al centro, éste salga limpio.

lunes, 30 de enero de 2017

Deliciosa Tarta de Nueces


Sé que proponer prender el horno en un Verano tan atrozmente caluroso como éste es una idea impopular. Lo sé. Yo también estoy muerta de calor. Día y noche. Al borde de la calcinación. 

Pero espero que no veten a priori esta receta por ello, sino que muy por el contrario, mi esperanza es que la aprecien en su mérito: si estoy proponiendo, en pleno Verano (infame, mortal y atroz Verano), prender el horno para hacer esta tarta, es porque esta tarta es excepcionalmente buena.

lunes, 23 de enero de 2017

Mantecados de Nuez


Mientras estaba estudiando para el grado, a ratos tenía ganas de morir, y entonces me ponía a cocinar como modo de aliviar el estrés. Pero como no tenía mucho sentido hacer una treintena de galletas en mitad de la semana para mí sola, lo que hacía era congelar las masas listas.

Así, durante el último mes de estudio, que fue el más arduo emocionalmente, cocine como mil galletas, y las congelé todas. Di mi grado el 20 de Diciembre, y el día 21 en la mañana me puse a hornear todo mi arsenal. Estuve horneando y glaseando y empaquetando galletas como por 3 días seguidos; fue muy bacán. Y una locura igual. Una noche estuve horneando como hasta las 4 am, y pretendía seguir, pero mi viejo entró a la cocina furioso y me prohibió seguir horneando (necesito demasiado vivir sola, Jesucristo mi señor).  

Aparte de cocinar mi receta preferida de galletas (recetaacá), probé algunas recetas de galletas nuevas. Como siempre en un surtido de galletas, hay algunas que gustan más y otras que gustan menos. Hoy vengo en compartir una de esas galletas. Unas sensacionales galletas.

Los gringos las llaman Russian Tea Cakes (queques del té rusos) o Mexican Wedding Cookies (galletas de matrimonio mexicanas) o Snowballs (bolas de nieve), pero ninguno de esos nombres me hace ni un poco de sentido, así es que he preferido rebautizarlas Mantecados de Nuez.


jueves, 22 de septiembre de 2016

Pastel de Chocolate Seductor

Esta receta la había compartido hace muchas lunas por este mismo canal, pero la pongo de nuevo por tres razones:
  1. Esta receta es muy buena y merece tener tanta pantalla como pueda;
  2. Cuando reviso posts de antaño me da pudor leer cómo escribía hace un par de años y siento la necesidad compulsiva de reescribir las entradas; muy similarmente al sentimiento que provoca ser recordada de las publicaciones viejas de Facebook; y
  3. Tengo más y mejores fotos (empero mi cámara sigue siendo la misma).

domingo, 7 de agosto de 2016

Torta de Milhojas: paso a paso, con fotos!

Han ido a comer a Fuente Las Cabras? Si no han ido y viven en Santiago, vayan. Es bueno. Si han ido, quizás hayan probado la torta de hojarasca que sirven de postre. Es una bomba de dulzura y sensualidad. Capas de hojarasca crocante y deliciosa, rellenas intercaladamente de manjar y mermelada de frambuesas. Como si fuera poco, corona la torta un caudal de merengue, firme, brillante y suave como una nube. Es una obscenidad.

Sucede que quien resulta ser mi pareja, ama y desea esa torta más de lo que me ama y desea a mí. A ratos esto ha sido causal de conflicto en nuestra relación, pero en vista de que su cumpleaños se avecinaba decidí tratar de recrear la bendita torta.

A veces hay que encarar a la amante.


martes, 2 de agosto de 2016

Queque Marmolado Sencillo pero Perfecto

Me encanta el queque como concepto.

El queque, tan libre de complicaciones y grandilocuencias, pero tan delicioso y confortante, es patria pura. Homenaje al queque, homenaje a la once con queque, homenaje a esa receta de queque que todas las familias tienen. Homenaje y larga vida.


La receta de hoy es precisamente un queque, y en particular un queque marmolado de vainilla y chocolate. Pero no es cualquier queque marmolado, sino que el más perfecto queque marmolado de todos.