martes, 1 de abril de 2014

Panna Cotta de Yogurt, y sí, esto es casi saludable.

A veces, una persona como yo, desea comer algo dulce que no involucre hacer una masa, ni prender el horno, ni cantidades masivas de chocolate, ni proporciones sustanciales de mantequilla. Así es a veces, aunque no lo crean.

Pues qué hace una pobre alma como la mía cuando desea eso?

La respuesta viene a ser una sola: Panna Cotta de Yogurt.

Y, oh, que las deidades del mundo la salven.


La panna cotta es un postre de origen italiano que se hace típicamente con leche, crema, azúcar y gelatina (sin sabor). Lo resultante es un postre liviano, cremoso y sedoso,que podría describirse como algo así como un flan de leche, sólo que eso suena asqueroso y la panna cotta es lo más lejano a la asquerosidad que existe en el mundo.

Panna cotta y asquerosidad, de hecho, son antónimos directos.

Por el contrario, edén celestial podría ser un acertado sinónimo.

Especialmente servido con algún tipo de salsa o coulis de frutas.


La receta de hoy se aleja un poco de la confección tradicional, y además de leche y crema, tiene yogurt natural. Lo que la hace ligeramente más ácida y sensualmente más cremosa.

No crean, abominables escépticos, que por la adición de la gelatina la panna cotta se vuelve viscosa y mucilaginosa.  No, no, no. La única labor de la gelatina en esta elaboración es darle consistencia, de modo de que pueda ser, por ejemplo, cortada en pedazos de suculenta seda.


Lo mejor de todo, es lo facilísimo que es de hacer. Sé que en general siempre pongo que las recetas acá expuestas son "sencillas", pero eso es porque sufro de un complejo de exacerbación grave (lo heredé de mi madre).  Pero ahora sí que sí es verdad.

De hecho, esta debe ser la receta más fácil jamás compartida en este tímido blog.

Simplemente, se hierve la leche con la crema y el azúcar, luego se mezcla con el yogurt natural, se le adiciona la gelatina disuelta, y eso es todo. Se refrigera hasta que cuaje. Luego se desmolda, y es gloria pura.


Aparte de su textura, es en el sabor de la panna cotta que yace toda su belleza. Es tan puro e inmaculado el sabor, que la vuelve un postre infinitamente elegante.

Tiene casi nada de azúcar, y un poco del dulzor que aporta el yogurt, pero nada más.

Así es que, y como mencionaba antes, es buena idea acompañarlo de alguna pócima deliciosa. Como miel, o como caramelo, o como en este caso, salsa de arándanos.


Esta salsa de arándanos fue otro triunfo. Es fácil, rica y bonita. ¿Qué más se le puede pedir a Jebus?

Se hace con arándanos, un poco de jugo de limón, y un poooooooquito de maizena, para que espese. No es para nada pastosa ni densa como a veces resultan las cosas tras adicionarles maizena, sino que clarita y sabrosa.

Si se sirve tibia sobre la panna cotta fría, se produce un fenomenal efecto de que se derrite ligeramente la panna cotta, y se produce una mescolanza de temperaturas, texturas y sabores fantabulosa.


Desde que probé la receta por primera vez, la he repetido 3 veces. La serví con miel en una instancia, y en la segunda ocasión con una salsa de frambuesas, replicando la misma fórmula de la salsa de arándanos a continuación indicada.

Panna Cotta de Yogurt

Receta adaptada de: Smitten Kitchen

Una nota: dependiendo de cuán "firme" quisieran la panna cota, pueden variar la cantidad de crema. Con las cantidades acá indicadas resulta en una panna cotta con la suficiente textura para desmoldarla y cortarla en trozos. Si usan más leche y menos crema, es perfecta para servirla en vasitos individuales. De cualquier manera, la cosa es que entre la leche y la crema sumen 2 tazas. Capisci?

Una segunda nota: yo usé yogurt natural Soprole que es mi favorito, porque sabe más a que es yogurt de verdad (no obstante reconozco la untuosidad orgásmica de los yogurt griegos).

Aceite vegatal, como maravilla
4 cdas. de agua
2 1/2 cditas (7 grs) de gelatina sin sabor en polvo 
2 tazas de yogurt natural
3/4 taza de crema
1 1/4 taza de leche entera
1/4 taza de azúcar
2 cucharadas de jugo de limón recién exprimido

Si sirven la panna cotta en un molde con el fin de desmoldarla, aceitar un molde redondo de 23 cms apróx. Si lo hacen en vasitos individuales, no hay necesidad de hacer este paso.

En un pequeño bowl mezclar la gelatina con el agua, y dejar reposar por unos minutos, hasta que ésta se suavice.

Hervir la crema, la leche y la azúcar, sólo hasta un primer hervor. Agregar la gelatina, la cuál se disolverá de inmediato.

Incorporar al yogur natural y mezclar bien. Agregar el jugo de limón.

Verter la mezcla en el molde, o bien, en los vasitos. 

Refrigerar por al menos 3 hras, o idealmente por toda la noche.

Para deslmoldar, llenar una fuente baja con agua caliente y sumergir el molde durante unos segundos. Luego, invertir sobre un plato.

Servir con miel, coulis o la salsa a continuación.

Salsa de Arándanos

Receta adaptada de: My Baking Addiction

Se puede replicar con cualquier berry (frambuesas, frutillas, moras).

2 tazas de arándanos, frescos o congelados
1/2 taza de agua
1/2 taza de azúcar
2 cucharadas jugo de limón
2 cucharadas de maizena, disueltas en 1/4 de taza de agua fría

En un sarten mediano, poner los arándanos, agua, azúcar y limón. Revolver frecuentemente y llevar a hervor.

Agregar la maizena disuelta y llevar a hervor nuevamente. La salsa se debe espesar hasta que pueda cubrir una cuchara (alrededor de 3 minutos a fuego medio).

Retirar del calor y servir tibia, o bien, dejar enfriar.

martes, 18 de marzo de 2014

Majestuoso Pie de Maracuyá

Tengo tres buenas noticias:
1. Encontré una excelente receta de masa de tartas y pies.
2. Encontré el mejor molde para hornear tartas y pies.
3. Encontré una receta exquisita, deliciosa, maravillosa, celestial y fácil, que llenará sus vidas grises de felicidad y azúcar. Es lo mejor que me ha pasado desde que hice Rollos de Canela por primera vez.

Toda esta sabiduría será a continuación compartida. Regocijaos.

sábado, 1 de marzo de 2014

Crumble Cake de Arándanos

Hola, hola, caracolas.

¿Qué tal va la vida?

La mía es dulce y buena, de vacaciones.

Tengo una receta dulce y buena, como las vacaciones. Es un Crumble Cake de Arándanos. Es delicioso, y sencillo, y perfecto, y veraniego. Como las vacaciones.

Normalmente me detendría a referirme a lo siútico que es hablar de "crumble cake", pero en vacaciones me doy licencia para expresar mi arribismo culinario libremente. Es parte de la catarsis necesaria en estas fechas.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Semana de Galletas Navideñas: Las Real Galletas de Jengibre

Seguimos con la semana de galletas en esta humilde morada.


La receta de hoy: Galletas de Jengibre. Sólo que no son cualquier galleta de jengibre, sino que son de verdad galletas de Jengibre. Son súper mega de jengibre. De hecho, tienen tanto jengibre que son hasta un poco picantes. O esa al menos es la receta original. Si a ud., señor lector, no siente una loca pasión por el jengibre, puede alterar la receta y ponerle menos jengibre, y entonces sus galletas sabrán a jengibre con moderación. Y son blandas. Aunque blandas es una palabra poco precisa para describirlas. Más bien son lo que sería “chewy” en inglés (palabra intraducible en su espíritu al chileno). Ah sí! Y son deliciosas. Saben a Navidad.


lunes, 16 de diciembre de 2013

Semana de Galletas Navideñas: Galletas de Azúcar Glaseadas

Navidad es la época por esencia de cocinar galletas. En ningún otro momento del año es tan ad-hoc prepararlas. Son el mejor regalo del mundo (cuando son ricas) y hay una cierta terapia reconfortante asociada a prepararlas por estos días festivos.

¿Mucho colors quizás?

Quizás.

Pero filo. Esta semana va a ser la semana de las galletas navideñas en el blog. Y durante ella subiré 5 fenomenales recetas de galletas. 


La receta de hoy es la más fome de todas, pero la más fácil. Y en Diciembre toda facilidad es agradecida. Son Galletas de Azúcar Glaseadas. Simplemente galletitas de mantequilla decoradas festivamente.  Son fomes, digo, porque no tienen especies ni ese gustito navideño. Pero son terrible de ricas. En verdad que sí.

Además, es la mejor receta de galletas de azúcar que encontrarán jamás. Es un hecho cierto e innegable. La masa es sencillísima de preparar, es un agrado para trabajar con, no necesita refrigeración entre medio, y las galletas son ricas, con un confortante gusto  a vainilla  y a “amor por las cosas simples de la vida” (sí, es un sabor), y de rica textura. Cuando no están glaseadas quedan crocantes, pero delicadas (¡bajo ningún estándar duras!), y cuando se glasean quedan un poco más húmedas. Es de hecho la mejor, más cómoda, más rápida y más rica receta de galletas de mantequilla que jamás he probado. 



jueves, 12 de diciembre de 2013

Pudding de Navidad Inglés: PARTE 1

Usualmente no coloco en este blog recetas que no he probado. De hecho, las recetas que pruebo y no me gustan lo suficiente tampoco las pongo. Pero hoy es la excepción a la regla, y les presento una receta que no tengo idea como habrá quedado: quizás sea horrible, quizás sea deliciosa y se cristalicen en ella todos mis sueños gastronómicos, o quizás sea piola. Nadie sabe.

La receta de hoy es el típico Christmas Pudding Inglés, una receta que vendría a ser como nuestro Pan de Pascua para los británicos, sólo que no es horneado, sino que cocido al vapor (por 6 largas horas). Además, se cocina entre 2 meses a dos semanas antes de Noche Buena, y durante todo ese tiempo se mantiene envuelto en papel plástico y es remojado con licor. Así, se supone -aún no lo pruebo, reitero - para el día de Navidad está muy húmedo y borracho. Justamente, por ese motivo pongo esta receta acá ahora, ya que si alguien deseara hacerla, esta es su oportunidad (hoy, mañana, pasado, pero no más allá!).

Este Christmas Pudding no es mío. Lo saqué de internetss. Pero observad la textura y la cantidad de frutos secos.