domingo, 14 de diciembre de 2014

Del baúl de los recuerdos: Galletitas de Chancaca

En Diciembre pasado prometí compartir 5 de recetas de galletas navideñas en este espacio. Al más puro estilo de este blog, compartí sólo 2. Lo siento. Sufro de irresponsabilidad crónica. Es uno de mis muchos males.

Pero lo importante es que vengo hoy a redimir mis pecados. Y de los arrepentidos es el reino de los cielos. Dicen.


Esta receta fue desempolvada de mi recetario de infancia, de los tiempos en que yo era una polluela. Desde esos tiempos ya tenía yo la tradición de hacer galletas de Navidad para regalar, y esta tradición se ha mantenido incólume a través de los años (única excepción histórica: Navidad 2012 – situación que jamás me he perdonado). En esos tiempos de cachorrita la receta que hoy presento, era mi única y one and only receta de galletas de Navidad. Por eso, en mi cuaderno de recetas aparece bajo el nombre genérico de “Galletitas de Navidad”. Ternura.   

Con el paso del tiempo me he puesto sabia, y otras varias recetas de galletas de Navidad he acumulado. Ahora tengo muchas, por lo que es más sensato llamarlas Galletas de Chancaca, en honor a su ingrediente distintivo.



Como es de suponer pues, la gracia de estas galletas es que llevan chancaca. Eso hace que tengan un sabor muy especiado y delicioso. Aparte de eso llevan las clásicas especias navideñas: canela, jengibre, clavo de olor y nuez moscada, además de la ralladura de una naranja. Todo esto hace que las galletas tengan ese sabor característicamente navideño. De hecho, su sabor se asemeja bastante a las típicas galletas Costa de Navidad.

En cuanto a textura, hay que decirlo que una vez que se enfrían tras ser cocidas, se ponen duras. No duras duras así cual piedraaaaaas, pero, no son blandas. Ante esta situación, hay algunos tips que seguir:
1) estirar la masa más bien gruesa; 
2) no dorarlas demasiado en el horno; y 
3) glasearlas, porque esto las ablanda ligeramente y las vuelve perfectas. 

Yo opté por glasearlas muy sencillamente con un poco de glaseado real blanco que puse en una bolsita Ziploc cuya punta corté, y luego hice líneas sobre las galletas. 


Y otras las cubrí de glaseado. Easy peasy.



Además, como son duras, son la opción perfecta para hacer casitas, palacios y mega construcciones de galletas.




La preparación no es complicada, pero hay que notar un par de puntos:
  • Primero se derrite la chancaca rallada con la mantequilla y la azúcar. Afortunadamente, hoy por hoy venden chancaca molida en los supermercados y no hay que ponerse a rallar el pan de chancaca como un esclavo colonial, lo que es un gran ahorro de tiempo.
  • Dentro de los ingredientes secos se encuentra la sorprendente cantidad de 2 cucharadas de polvos de hornear. Esto, lectores estimados, no es un error de tipeo, sino que la santa verdad. No se atemoricen y agreguen dicha cantidad sin temores.
  • Cuando terminen de preparar la masa notarán que esta es en un extremo blanda. No os preocupéis, conciudadanos. Esto es normal y explicable por el simple hecho de que la masa lleva mantequilla, azúcar y chancaca derretida. Una vez que las galletas se van al frío por 1 hora o 2 la masa es perfectamente trabajable. Ojo, que si se refrigera mucho tiempo, al sacarla del frío parecerá, por contrario, demasiado dura para estirar. De nuevo, no os preocupéis. Bastará dejarla unos minutos a temperatura ambiente para que tenga una textura apropiada para ser estirada.
  • Por efecto de la chancaca, esta masa no se congela tan bien. Por eso, es recomendable estirarla y cortar las galletas inmediatamente después del  golpe de frío inicial. Si al estirarlas se dan cuenta de que la masa está arenosa, lo que ha sucedido acá es que la chancaca se ha vuelto a cristalizar. Para remediar este problema, simplemente pónganla en el microondas 10 segundos y amasen bien.
  • En el horno las galletas se expanden e inflan un poco. Lo esperable con dos cucharadas de polvos de hornear no más. Esto hace que pierdan ligeramente la forma, de modo que no se recomienda usarla cuando se requieran cortar galletas con diseños demasiado intrincados. Para las de formas más simples, no hay problema.

Todo y todo, las galletas son muy ricas. En verdad que si siguen los tips no son duras, así es que no teman. Y saben puramente a Navidad y felicidad. Los niños y adultos las aman.


Galletas de Chancaca

Rinde: alrededor de 60 galletas medianas (5 cms. diámetro)

1 taza de chancaca rallada
1 taza de azúcar granulada
250 grs. de mantequilla
1 cucharadita esencia de vainilla
4 tazas de harina
2 cucharadas de polvos de hornear
1 1/2 cucharadita de jengibre en polvo
1 cucharadita de canela en polvo
1/4 cucharadita de clavos de olor molidos
1/4 cucharadita de nuez moscada molida
ralladura de 1 naranja
2 huevos

Derretir en una olla la chancaca, azúcar y mantequilla. Agregar la esencia de vainilla. Dejar enfriar por 10 minutos. Agregar a la mezcla de chancaca los huevos uno a uno, hasta que estén completamente incorporados.

En un bowl aparte mezclar todos los ingredientes secos y la ralladura de naranja. Agregar la mezcla anterior y mezclar con batidora eléctrica. Quedará una masa en extremo blanda; es lo normal. Envolver en plástico y refrigerar por 1 a 2 horas.

Sacar del frío y estirar la masa relativamente gruesa. Cortar las galletas.

Hornear en un horno precalentado a 180ºC por 7 minutos, o hasta que los bordes estén sólo ligeramente dorados. No dorar más.

Dejar enfríar en una rejilla y glasear a gusto.

3 comentarios:

  1. Mmm ricas se ven, tentadora receta. Y podría uno innovar y usar azúcar morena (no rubia) en vez de chancaca y azúcar??.
    Maca

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  2. Se ven tan bonitas, me recordó mucho mi infancia <3
    Intentaré la receta sin duda. Gracias por compartir!

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  3. Hola Magda!! NO creo que sea irresponsabilidad crónica lo tuyo, me suena más a falta absoluta de tiempo. Se ven de lo más bonitas tus galletas de chancaca, hoy justo terminé de hacer las mías, aunque mi receta es algo distinta, de partida no lleva polvos de hornear, lo que siempre me ha sorprendido, pero quedan de lo más bien, si las guardas en una caja hermética con los días estarán cada vez más blanditas. Al menos así con las mías... Besitos

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