domingo, 22 de abril de 2018

Queque de amapola y limón

La amapola es una planta muy genial en cada una de sus etapas. Florecida, produce bellas flores. Tras la caída de sus pétalos, de los bulbos verdes se extrae la resina a partir de la cual se hace el opio. Finalmente, una vez seca la planta, los bulbos contienen centenares de semillas, que extraídas, son un estupendo ingrediente para pastelería y bollería.

Este último producto de la amapola es el que nos convoca el día de hoy. En la forma de un queque. De semillas de amapola. Y de limón.


La combinación amapola-limón es típica, sobretodo en la pastelería gringa. No sé cual es el origen de la mezcla, pero lo cierto es que ambos ingredientes combinan de forma estupenda, resultando en un sabor delicioso y delicado. En el queque de hoy, el limón se hace presente de tres formas: primero, a través de copiosa ralladura en la mezcla del queque; luego, a través de un almíbar que embebe el queque tras su salida del horno; y finalmente, en el glaseado, que cubre de blanco la superficie del queque.

Desglosemos brevemente los elementos de este queque.

Partamos por queque mismo. Busqué varias recetas antes de llegar a la que hoy les comparto, pues he probado a lo largo de mi vida queques de amapola que son terriblemente densos. Personalmente, me desagradan los queques que son apelmazados, por lo que siempre intento buscar recetas que resulten en queques esponjosos y livianitos. Para lograr esas características, este queque lleva poca mantequilla y  lleva yogurt natural, ingrediente que  resulta en una migas tierna y deliciosa. Como adelantaba, el queque lleva ralladura de limón (procuren rallar solo la parte amarilla y no llegar a la parte blanca!) y, obviamente, las semillas de amapola.


Vamos ahora al almíbar, que es el elemento secreto de esta confección. Mientras el queque está en el horno, disolvemos ¼ taza de azúcar flor en ¼ de taza de jugo de limón recién exprimido. Cuando el queque esté listo, lo sacamos del horno y, aún en caliente, perforamos con una brocheta hoyitos a lo largo de su superficie. Y luego vertemos el almíbar anterior, el cual será absorbido por el queque rápidamente. Este paso adicional asegura un queque húmedo y ante todo, empapado de sabor a limón.

Por último, el glaseado. Son los mismos ingredientes del almíbar, pero en otras proporciones. La idea es un glaseado espeso, pero que chorree por los costados. Una vez que el glaseado se seca, éste se endurece, formando una especie de costra. Además de ser delicioso y de aumentar el sabor a limón, esta cobertura agrega una textura interesante.



El resultado final es este queque bello y rico. El queque es tierno y liviano, y pecoso de semillas de amapola, que aportan textura y un sutil y delicado sabor. Indudablemente, el sabor primordial es el del limón, el cual aporta frescura y acidez. Si bien una tajada será agradecida a cualquier hora del día, siento que este queque resulta especialmente apropiado para la hora del té, acompañado pues, de un taza de té.

Recomendadísimo.



Queque de amapola y limón

Receta adaptada de: Family Feedbag
Rinde: 1 queque horneado en molde rectangular de apróx 23 cms de largo

¾ taza de azúcar
Ralladura de 1 limón
55 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
½ taza de aceite vegetal (de sabor sutil, del tipo maravilla o canola)
2 huevos
½ taza de yogurt natural sin azúcar
1 2/3 taza de harina
2 cucharaditas de polvos de hornear
1 pizca de sal
3 cucharadas de semillas de amapola

1 receta de almíbar de limón (a continuación)

1 receta de glaseado de limón (a continuación)

Partir por precalentar el horno a 180ºC. Preparar un molde de queque rectangular, cubriéndolo con spray antiadherente, mantequilla o aceite vegetal, y cubriendo la base de éste con papel mantequilla.

En un bowl grande, mezclar el azúcar con la ralladura de limón, hasta que los aceites del limón impregnen a la azúcar y ésta esté húmeda y fragante. Agregar entonces la mantequilla, y batir hasta que se forme una crema. Incorporar el aceite y batir hasta que esté completamente combinado. Agregar los huevos, uno a uno, y luego el yogurt. Mezclar. Agregar los ingredientes secos (harina, polvos, sal y amapola) de forma gradual, e incorporando con una espátula. Mezclar solo hasta que esté todo incorporado; no sobre mezclar.

Verter la mezcla en el molde preparado. Hornear en el horno precalentado por alrededor de 1 hora, o hasta que al insertar un palito de mondadientes en diversas partes del queque, éste salga limpio.

Afuera del horno y sin desmoldar, perforar el queque caliente con el mondadientes o con un palito de brochetas varias veces. Verter el almíbar de limón encima, tratando de esparcirlo a lo largo del queque.

Cuando el queque se haya enfriado y se encuentre a temperatura ambiente, desmoldar. Cubrir con el glaseado de limón.

Almíbar de limón

¼ taza jugo de limón recién exprimido
¼ taza azúcar flor

Mezclar hasta disolver el azúcar.

Glaseado de limón

1 taza de azúcar flor
1-2 cucharadas de jugo de limón recién exprimido

Mezclar ambos ingredientes hasta alcanzar la consistencia deseada.

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