martes, 17 de enero de 2017

Brownies de oro



Holaaaaa. Volví.

Estuve ausente mucho rato porque estaba estudiando para mi examen de grado. El examen de grado de derecho es una cosa eterna, psicótica, deprimente, terrible y atroz. En mi U al menos, el tiempo promedio de estudio es 8 meses. Yo me demoré 9 meses y tres semanas. 9 meses y tres semanas memorizando artículos, discusiones doctrinales, jurisprudencia. Es todo de una aridez abominable…

Les digo esto no para darme color, sino para que disculpen de antemano cualquier déficit en mi prosa, o en mis fotos, o en este post. Puede ser que este perpetuamente dañada por este proceso.

Afortunadamente, el 20 de Diciembre recién pasado, a Dios gracias, aprobé. Con mejor nota que la Kel, agregaré. Y  ya que la Kel es la musa inspiradora de todas mis proezas (académicas y no académicas), me siento victoriosa. Esto sí lo digo para darme color.

A la izquierda yo, a la derecha la Kel (amada).

No crean, por cierto, que lo anterior me convierte en abogada. En absoluto. En este punto, mi máximo título académico es educación media, y eso que he invertido 6 años de mi vida estudiando leyes. Y es que quisiera aprovechar esta plataforma humilde para desmentir el mito urbano de que la carrera de Derecho dura 5 años. Yo al menos entré a la U pensando, inocentemente, que en 5 años sería abogada, sería independiente, estaría viviendo sola, y viviendo la vida como Carrie Bradshaw en Sex and the City.

Falso, falso. Pre-grado dura 5 años (suponiendo que uno avanza al ritmo correcto por la malla), pero luego resta aún: 1) el examen de grado (1 año académico de estudio), 2) la práctica (6 meses + todo el tiempo de postulación) y 3) la tesis (en la que uno puede demorar entre 6 meses a mil años).

Así, a mis 24 años no soy ni licenciada. Sigo siendo una sanguijuela de mis padres, y mi patrimonio total está representado por mi mesada bimensual. Lo más cercano de mi vida a Carrie Bradshaw es tomar una Escudo tibia en algún tugurio de mala muerte en Bellavista.

Que se sepa.

Pero en fin, vamos a lo que nos convoca. Brownies. De Oro.



La receta de hoy es un revival de una receta de brownies que ya había compartido en el pasado (el 2012!), pero que no tuvo suficiente reconocimiento. La vuelvo a compartir pues es literalmente la mejor receta de brownies de la vida. Es mi receta regalona, de esas que uno ha hecho millones de veces. Y empero que a veces pruebe otras recetas de brownie siempre vuelvo a ésta.

La fuente de esta receta es el libro Baked, el cual es el primer libro de los dueños de una pastelería homónima en Brooklyn. Hace varios años, esta receta se volvió viral porque fue elegida por Oprah como la de los mejores brownies. Yo así llegue al libro, y me gusto tanto, que cuando fui a Nueva York el 2014, pasé a dicha pastelería a probar estos brownies. 


Que es lo que hace a estos brownies tan buenos, se preguntaran. 

En primer lugar, son profundamente chocolatosos. Tienen XX gramos de chocolate semi amargo en su preparación, además de un par de cucharadas de cacao, lo que los convierte en una verdadera explosión de chocolate. Cabe notar también que llevan 1 cucharadita de café instantáneo. El sabor del café se invisibiliza completamente, pero de alguna forma intensifica magníficamente el sabor del chocolate. Así es que no lo omitan.

En segundo lugar, la textura. La perfecta textura de brownies perfectos. Son densos, húmedos, pero no chiclosos ni cremosos. Ello se logra en primer lugar, por la sucinta cantidad de harina que llevan, lo que asegura que no sean secos. Además, llevan azúcar morena, lo que otorga un componente adicional de humedad y profundidad en el sabor.


Eventualmente podrían llevar nueces o chips de chocolate, pero la verdad es que son tan intensos y sublimes por sí solos, que yo los prefiero así, clásicos. Mi recomendación es cortarlos en porciones pequeñas porque realmente son indulgentes. Yo los corté en cuadrados de 4x4 cms. Para obtener cortes limpios, lo mejor es que el brownie esté frío antes de cortar. Así, una vez que estén a temperatura ambiente, refrigerar por un par de horas antes de cortar.


Finalmente, son de oro. O sea no realmente, pero sí tienen una superficie bella y dorada, lo que los vuelve  hermosos y especiales.  La idea la saqué de un libro llamado Stacie Bakes, y es genialísima. Simplemente, se pincelan los brownies fríos con polvo nacarado dorado. Estos polvos se compran en tiendas especializadas (por ejemplo, Cherry) y son relativamente baratos. Además, hay de varios colores.


Naturalmente, este último paso es completamente dispensable. Los brownies son apetitosos por sí solos. Pero reconozcamos que se vuelven extra especiales con el pincelado dorado. Yo los hice con ocasión de Navidad, y luego, para un amigo en su cumpleaños. Los puse en una caja, con una blonda abajo, y creo que es un excelente regalo. Todo se vuelve mejor cuando es brillante.


Les dejo la receta, revisada y actualizada, de estos brownies sensacionales.

Ahora sí que sí, vuelvo pronto.

Los Mejores Brownies


Rinde: alrededor de 32-35 brownies de 4x4 cms

1¼ taza harina
1 cdita. sal
2 cucharadas cacao en polvo amargo
310 grs. chocolate amargo de buena calidad (al menos 60% cacao), picado
225 grs. mantequila, cortada en cubos 
1 cdita. café instantáneo
1 taza azúcar granulada
½ taza azúcar morena de caña
5 huevos, a temperatura ambiente
2 cditas. esencia de vainilla

Partir por precalentar el horno a 180°C. Preparar un molde rectangular o bandeja de horno de alrededor de 23x32 cms, enmantequillando la base y los lados. Cubrir la base con papel mantequilla, y enmantequillar éste también.

En un bowl mediano, mezclar con un batidor manual la harina, la sal y el cacao amargo, de modo de deshacer los posibles grumos.


Poner en un bowl grande el chocolate, la mantequilla y el café instantáneo. Poner a derretir a baño maría. Una vez que todo esté derretido, cortar el fuego y agregar las azúcares. Mezclar y dejar enfriar la mezcla por alrededor de 5 minutos.


Agregar 3 huevos y mezclar. Luego agregar el resto de los huevos y la vainilla. No batir de más, sino que solo hasta incorporar. Agregar los secos, y con una espátula, incorporar, apenas hasta que no queden rastros visibles de harina.

Verter en el molde preparado y hornear en el horno precalentado, por alrededor de 30 minutos, o hasta que al insertar un mondadientes, salga con apenas algunos rastros de migas.

Dejar enfriar sobre una rejilla. Refrigerar por un par de horas antes de cortar.

Para volverlos "de oro", pincelar con polvo nacarado dorado. Utilizar un pincel limpio que se utilice solo en la cocina.

3 comentarios:

  1. Hola, qué bueno que hayas vuelto!
    Tengo una duda, cuando dices una cucharadita de café instantáneo, ¿te refieres al polvo o al café hecho?

    Felicidades por el examen. Que maravilla saber que NUNCA más en tu vida lo vas a tener wye hacer de nuevo!

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  2. que bueno que ya pasaste el primer escollo, animo!!!, ninguna carrera es fácil de terminar, pero finalmente vale la pena. Afortunadamente, para nosotros y para ti, los meses de áridos estudios y de darle duro a la memoria, no afectaron tu chispa al escribir. Bienvenida devuelta!!!.
    <me encantó la idea del dorado nacarado, no se me hubiese ocurrido!!!.

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  3. Felicitaciones por tu titulación, espero que la abogacía no te consuma porque me encantan tus recetas. Sin ir mas lejos hoy voy por los brownies y como soy principiante no tengo los polvitos así que parto a comprarlos para dar esa sutileza a mi preparación.
    Cariños y muchas bendiciones.
    Ximena

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